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viernes, 19 de enero de 2018

Ingeniería social e inmigración


Veo con cierta inquietud lo que está sucediendo en Europa: políticos ofreciendo destino a millones de inmigrantes y refugiados con la promesa de una sociedad libre que no es tal y sin haber procurado antes unas infraestructuras adecuadas para la asistencia de esas personas. Es la manipulación del hecho migratorio en estado puro, lo que acarrea numerosos problemas y, a la postre, sufrimiento. Se trata de un experimento de ingeniería social cuyas consecuencias no han sido bien valoradas y, si lo han sido, prefiero no pensar en su finalidad.
No creo que sea el camino adecuado, puesto que además se pone en bandeja de plata el negocio a traficantes de personas, narcotraficantes, terroristas, etc.
En mi opinión -que puede estar equivocada, por supuesto, pero que la sustento en lo que veo y experimento en el Magreb y en el África Occidental- creo que sería más adecuado facilitar el crecimiento económico en los países que arrastran graves crisis institucionales con el consiguiente rosario de calamidades: epidemias y enfermedades incurables, hambre, violencia incontrolada… he dicho facilitar, no intervenir ni manipular las realidades sociales. Es lo que se trató de hacer con el aparatoso, complejo y fracasado programa de “primaveras árabes” impulsado por la Administración Obama y países aliados. A la vista están los resultados. Ahora la Administración Trump parece querer corregir esa política. Veremos en qué queda.
Facilitar implica proporcionar recursos desde la entrega generosa, sin pedir nada a cambio. Se trata, en definitiva, de ejercer la política de la solidaridad  sin más, sin exigir, sin poner letra pequeña en el contrato, sin pedir resultados, solo dar desde el amor, con la vista a largo plazo. No se trata de obtener réditos políticos, ni de cuadrar un balance contable, ni de hacer negocio. Desde esta perspectiva, elaborar estrategias para canalizar los flujos de migración según criterios de convivencia y respeto, sabiendo que la integración es difícil, pero no imposible. Además, dicha migración sería menor, casi residual, pues ¿quién desea trabajar en un país extranjero cuando en el suyo tiene bienestar, trabajo y paz?

Transformaciones sociales en Arabia Saudí


Las transformaciones sociales suelen empezar o bien por acciones revolucionarias -véase por ejemplo el proceso independentista en Cataluña- o por cambios en las regulaciones políticas, lentos pero imparables.
Algo así está sucediendo en diversos países como Marruecos o Túnez, con una clara política de modernización de la sociedad, lo que incluye el ámbito religioso, o en Arabia Saudí, donde ahora parecen estar empeñados en cambiar los usos y costumbres de los saudíes, no demasiado dado a ello. No en vano el país es el más rigorista en la aplicación del derecho islámico.
Tal vez el hecho de que la monarquía saudí haya iniciado un proceso discreto de actualización de la práctica musulmana tenga que ver con la visita del mandatario norteamericano, Donald Trump, al país árabe en mayo de 2017. En aquel momento el presidente Trump propuso "derrotar al extremismo", sin que trascendiera a los medios de comunicación las acciones concretas para llevar a cabo tal empeño. En concreto Trump afirmó que: “Esta no es una batalla entre diferentes confesiones, diferentes sectas o diferentes civilizaciones”, “Es una batalla entre el bien y el mal,  recordando a George Bush y sus discursos en torno a lo que denominaba el "Eje del mal". Por consiguiente y siguiendo la lógica norteamericana en política exterior, los comentarios sobre el Islam se referían casi exclusivamente a Irán, país enemigo de Arabia Saudí y quebradero de cabeza para los intereses de USA.

La inmensa riqueza del Sahara


Con mucha frecuencia se dibuja el desierto del Sahara como un lugar con poca diversidad biológica; sin embargo, nada más lejos de la realidad. El Sahara es un espacio geográfico de más de nueve millones de kilómetros cuadrados (18 veces más grande que España), con al menos siete ecorregiones bien diferenciadas.
Siempre que alguien me pregunta por el Sahara suele hacerlo con la idea de que allí no llueve nunca, que sólo hay arena y unos cuantos ´bichos` peligrosos, como serpientes, escorpiones, arañas... pero todo es muy diferente a esa imagen distorsionada. Además de que existen largas cadenas montañosas, valles y ríos de aguas estacionales, también podemos encontrar oasis de gran belleza y una enorme variedad de paisajes.
En el ámbito de la fauna y flora son cientos las especies que lo pueblan. Por ejemplo, en la región septentrional y más cercana a la fachada atlántica, al menos 300 especies vegetales tienen propiedades medicinales, por lo que muchas de esas plantas forman parte del acervo medicinal de las tribus nómadas, siendo la base de una medicina tradicional de gran riqueza y eficacia.
Más allá del componente natural, el Sahara acoge numerosas identidades culturales diferentes, con sus propias lenguas, costumbres y tradiciones.
Todo ello tiene también consecuencias económicas y criterios de desarrollo social. Diez países se reparten el territorio, con sistemas políticos diferentes: Argelia, Chad, Egipto, Libia, Marruecos, Mauritania, Mali, Níger, Sudán y Túnez. Esta amplia diversidad arrastra problemas de gran calado y tiene ante sí retos de indudable importancia, el más importante de ellos gestionar los recursos naturales con eficiencia y capacidad de generar progreso económico y riqueza en la población.
En sucesivas entradas revisaremos el estado de cada país, sus problemas y oportunidades.

jueves, 18 de enero de 2018

Crecimiento económico en África

Durante varios días he venido escribiendo en este blog mi visión sobre el desarrollo social, la economía y en general la promoción socio comunitaria de los países africanos en general, intentando ofrecer una valoración sustentada en muchos años de trabajo de campo, análisis, estudio, observación participante y ejecución de proyectos. 
Mi tesis se sustenta sobre la base de aplicar una economía de mercado que permita la libertad económica y financiera de la población, lo cual implica renunciar progresivamente a la ayuda internacional vía organizaciones no gubernamentales y a la intervención de los países ricos en las economías nacionales.
Sé que es un reto difícil de alcanzar, pues la independencia económica y productiva en el sentido de ser los ciudadanos de estos países los propios gestores de sus recursos naturales y patrimonio intelectual requiere de acciones políticas decididas y, hoy por hoy, parece algo inalcanzable; sin embargo todo llegará.
El Fondo Monetario Internacional y el Banco mundial están concitando esfuerzos en esta dirección, teniendo en cuenta que el modelo predominante es el que ya he mencionado más arriba, y me alegra comprobar que algunos planteamientos expuestos en el blog son compartidos por estas instituciones, a pesar de que aún ejercen el control mediante mecanismos financieros y propuestas económicas que se convierten en prácticamente obligatorias para el mundo entero.

Desarrollo social de los países africanos


En la problemática relativa al desarrollo social de los países africanos se discute con frecuencia el modelo de crecimiento que se desea para alcanzar altas cotas de bienestar. Desde una perspectiva gubernamental potencian casi siempre políticas encuadradas en la economía de mercado, lo cual ya de por sí constituye un buen planteamiento; pero con frecuencia dicho criterio choca frontalmente con una cierta forma de ver y hacer las cosas. No es de extrañar, pues África es continente multicultural con muy diversas sensibilidades; sin embargo, hay todo un conjunto de personas que se oponen a modelos de desarrollo copiados de Occidente. Señalan los errores y problemas que su aplicación origina: corrupción, desigualdades, enriquecimiento de unos pocos, problemas medioambientales, etc. Pero no analizan en su justo término dichos problemas, imputándolos al desmedido afán de los occidentales por crecer a toda costa. Es un grave error mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. En efecto, la corrupción es inherente a las propias sociedades. Todas las culturas que he conocido soportan índices de corrupción más o menos elevados, a veces enmascarada bajo otros comportamientos humanos,  y sólo la implantación democrática y la división de poderes ejecutivo, legislativo y judicial contribuyen a su control y persecución eficaz. En África existe una corrupción estructural crónica. No es un problema originado con el colonialismo, aunque sí es cierto que dicho fenómeno tuvo un impulso notable en ese período histórico y que después se acrecentó.

El camino de la Ciencia


Recuerdo como si fuera ayer mi primer contacto con un argumento científico. Tenía 8 años. El maestro que nos daba clase -en aquel entonces, década de 1960- estaba hablándonos sobre la importancia del sol para la vida en nuestro planeta. Al cabo de unos pocos minutos el docente se percató de que gran parte de la clase había perdido el interés por tal asunto, así que decidió llevarnos al patio, armado de una lupa y un cigarrillo. Sí, eran años en los que muchos profesores fumaban en clase. Como digo, salimos al patio llenos de curiosidad. ¿Qué quería hacer ese hombre tan serio y y formal con una lupa, artilugio que apenas habíamos visto una o dos veces y no conocíamos su utilidad?
El día era primaveral. En mi ciudad, Valladolid, los días de alta primavera suelen venir a veces con con temperaturas casi veraniegas. Hacía, por tanto, calor.
El profesor nos mandó colocarnos en círculo y él se puso en el centro. Cogió el cigarrillo con la mano izquierda y la lupa con la derecha. Buscó el ángulo perfecto por el cual el sol pasaba a través del cristal y formaba al otro lado un punto que se marcaba con nitidez en un extremo del cigarrillo. Nosotros mirábamos la operación con cierta indiferencia; pero a los pocos segundos empezó a salir humo de aquel punto. Pocos segundos después el humo se convirtió en llama, momento aprovechado por el maestro para darle una bocanada, respiró el humo unos instantes y contempló cómo nos habíamos quedado con la boca abierta.
¿Aquello era un truco de magia? ¿Nuestro maestro tenía poderes? ¿Se había obrado algún milagro? El silencio era absoluto, algo raro en chavales de 8 años de edad. Captada nuestra atención, inició una charla sobre el sol, la física de la lupa y el fuego. Así durante unos minutos. En aquel preciso momento supe a qué me dedicaría de mayor. No me interesaba ser bombero, ni policía, ni vaquero de película del Oeste, ni nada de lo que otros niños de mi edad deseaban. Yo quería desentrañar los misterios de la naturaleza. Supe que tenía que tomar el camino de la Ciencia. El primer paso me lo señaló aquel maestro en un día caluroso de primavera, en la vieja ciudad de la vieja Castilla. Después vendrían otros muchos, algunos por caminos paralelos o que no han tenido nada que ver con la investigación científica... pero esa es otra historia.